- LA HIGIENE POSTURAL:
- Sirve para prevenir dolores de espalda.Su finalidad es reducir la carga que soporta la espalda en sus actividades diarias.La higiene postural es aprender a realizar los esfuerzos de la vida cotidiana de forma mas adecuada para disminuir el riesgo de padecer dolores de espalda.Debemos evitar sobrecargar la espalda para disminuir la degeneración de su estructura. Cuando hay dolor, debemos saber como proteger la espalda al adoptar determinadas posturas.Una misma postura puede aumentar o disminuir la carga sobre el disco intervertebral según como se adopte.
- Posición: sentado durante un largo periodo de tiempo: espalda recta, altura silla y mesa adecuados. Manipulación cargas: Personas que hayan sufrido lesiones como por ejemplo hernia discal: evitar movimientos brusco y sobrecargas. El exceso de peso aumenta la tensión de la espalda
- Disminuir riesgo sufrir lesiones:Adoptar posturas adecuadas. Realizar ejercicio físico. Dieta equilibrada: peso adecuado. Evitar dolores de espalda: Cumplir normas higiene postural y ergonomía. Sentarse con espalda recta y apoyada contra respaldo. De pie: espalda recta.Hacer ejercicio. Actitud mental positiva.
- El dolor de espalda es una patología con una gran prevalencia. Más del 85 por ciento de la población ha tenido dolor de espalda en algún momento de su vida. Hablar del dolor de espalda es complicado porque hay muchas estructuras implicadas. Lo primero y más importante es averiguar de dónde y por qué aparece el dolor, porque no todos pueden provenir de la columna. Los trastornos posturales son los que, con mayor frecuencia, provocan dolor de espalda. Todo el eje de soporte del cuerpo humano transporta el problema originado por una mala postura. Este dolor puede comenzar en la planta del pie y va ascendiendo hasta la columna, afectando frecuentemente a la zona lumbar hasta acabar atacando la región cervical. La prevención y el tratamiento pasan por la corrección postural.
- PREVENCIÓN:
- Para evitar el dolor de espalda es recomendable hacer ejercicio o, en todo caso, mantenerse físicamente activo, evitar el sedentarismo, adoptar una actitud mental valiente ante el dolor y cumplir las normas de higiene postural destinadas a realizar las actividades cotidianas de forma que la espalda soporte la menor carga posible.
- Pero en todos los casos que se observe un malestar duradero o que nos impida llevar a cabo nuestras actividades cotidianas, la última palabra la tiene el médico.
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